26.2.13

Entrevista a Carolina Ruiz tras su triunfo en Méribel



Entrevista a Carolina Ruiz tras su triunfo en Méribel

Los que la conocen valoran su capacidad de sacrificio, sus ideas claras y su honestidad con el trabajo. «Sabe que se juega la vida en cada descenso y dice las cosas sin tapujos. Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo». Habla Toti Roselló, Jefe de prensa de la Federación de Deportes de Invierno, que conoce a Carolina Ruiz (14 de octubre de 1981) desde que comenzó. Fue su padre, Isidoro, entrenador y técnico deportivo de esquí alpino, quien le calzó sus primeros esquíes a los cuatro años. Y el domingo, con 31, logró su primer triunfo en el descenso. Un éxito personal y colectivo porque puso un nombre español en la victoria en un descenso por primera vez en la historia.

- ¿Cómo está?
- Muy bien, muy contenta. El día ha sido un sueño que llevaba mucho tiempo esperando y mucho tiempo trabajando. Ganar un descenso. Buff. Así que ahora toca disfrutarlo.

- ¿Desde cuándo soñaba con este momento?
- Desde siempre. Este año notaba que estaban saliendo mejor las cosas, los resultados, yo me encontraba mejor. Y eso era cada vez más motivador. Cada vez lo veía más cerca.

- ¿Da tiempo a pensar en algo durante el descenso que dura poco más de minuto y medio?
- No, la verdad es que no mucho. En este tenía muy buenas sensaciones cuando bajaba, pero hasta que no estás abajo y ves el tiempo no sabes cómo de bien ha ido todo.

- ¿Y cómo fue el momento de cruzar la meta y ver su tiempo en verde?
- Una pasada, un momento mágico. Lo más bonito ha sido cuando todas las corredoras se han acercado para darme la enhorabuena. Nos conocemos y sabemos cuánto esfuerzo hay detrás de ese triunfo, y lo que significa. Ha sido el momento más emotivo.

- ¿Ha cambiado algo en este último año?
- No hay una llave mágica. El trabajo de todos los años atrás. Aunque sí hubo un cambio que me ha beneficiado mucho: juntarme con el equipo francés para aprovechar su infraestructura y entrenarme con ellos. Me ha servido mucho para sentirme parte de algo, aunque yo tuviera mi entrenador (Mark Tilston, con quien se entrena desde hace tres temporadas).

- ¿Cómo llegó al equipo francés?
- Tanto ellos como yo cedemos algo para trabajar en conjunto. No podemos dar tanto como ellos, pero hay acuerdos entre las Federaciones y nos beneficiamos todos.

- ¿Quién le sufraga el gasto del viaje?
- Cuando llegas a un nivel en el ránking (en el 45 o así) es la Federación Internacional la que te paga el viaje, el alojamiento y todo.

- ¿Siente que has hecho algo histórico?
- No, la verdad es que no, aunque he ganado la disciplina reina y para España, que no hemos tenido nunca grandes corredores de velocidad, creo que es muy importante para crear nuevos esquiadores. Para crear futuro.

- Es pionera tanto en el camino como en el triunfo, ¿cómo ha sido el viaje hasta aquí?
- Difícil y duro. Desde que empecé no ha sido nada fácil. Abrir el camino en España es difícil, crear una infraestructura para un solo corredor es muy costoso, pero llegamos a donde podemos y todos confiábamos que en algún momento llegaríamos aquí, a este momento.

- ¿Cuáles fueron sus primeros pasos?
- Me crié en Sierra Nevada y para mí era un juego, el colegio y esquiar. A los doce años tuve que irme de casa por las competiciones y los entrenamientos, pero seguía siendo algo divertido. Poco a poco fui haciendo las cosas mejor, a quedar en mejor posición en las competiciones a nivel nacional...

- ¿Y hasta aquí?
- Sí, aunque también hubo dudas. No es fácil dar el paso de dedicarte a esto en exclusiva y profesionalizarte sin tantos medios como hay en otros deportes. El podio de 2000, con 18 años, no lo supimos aceptar bien, y muchas veces me he cuestionado si merecía la pena continuar. Pero yo siempre he tenido el apoyo incondicional de mis padres que siempre me dijeron que hiciera lo que más me gustaba hasta el final, hasta que decidiera dedicarme a otra cosa. Por el momento, y más hoy, me quedo con esto.

- ¿Se nota la crisis?
- Buff, pues claro. Fue una de las razones por las que decidimos irnos a Francia a entrenar. Solo así podríamos sobrevivir. No tuve patrocinadores hasta que Mary Kay me fichó. Si no, hubiera sido imposible.

- ¿Hay momentos negativos en el esquí?
- Muchísimos. Tantos que te dan ganas de dejarlo y dedicarte a otras cosas. Hay muchos sacrificios, mucho tiempo lejos de casa, y el esquí son 24 horas al día. Pero también pienso que esto no lo voy a hacer toda la vida, así que estoy aprovechando el momento hasta que dure. He tenido suerte y las dificultades que he tenido las tiene todo el mundo, pero no todos tienen el privilegio de tener de oficina cada día una montaña nevada.

- ¿Da tiempo a pasar miedo en los descensos?
- Más de lo que la gente cree. Sabes que estás poniendo en riesgo tu vida. Alcanzamos a veces los 130-140 kilómetros por hora y hay muchos momentos en los que notas que pierdes el control y es lo peor porque sabes que esos descontroles te generan las dudas que te pueden hacer caer.

Tu guerra es contigo misma, para modificar los errores sobre la marcha. Tienes un equipo que te ayuda y te asesora, pero cuando llegas a la salida estás tú sola para dar el máximo, para que todo salga bien y ver lo que pasa cuando llegas a la meta. Más de una vez he llegado a la meta y he pensado: «No lo vuelvo a hacer».

- ¿Es como ganar un Mundial?
- (Se ríe). Yo creo que sí. No he ganado nunca un mundial, pero creo que se tiene que sentir igual de bien que estoy yo ahora. Un odio era un sueño; así que ganar es doble premio convertido. Además en descenso, la disciplina reina. Es un sueño que llevaba mucho tiempo persiguiendo.

- ¿Cómo es su calendario?
- Al año solo tenemos 3 ó 4 semanas de vacaciones absolutas en las que me olvido de que soy esquiadora. Lo necesita el cuerpo y sobre todo la cabeza. La pretemporada es muy larga, dura unos seis meses entre entrenamientos sin competición y trabajo de gimnasio y preparación física. En verano paso unas dos semanas en casa, pero siempre haciendo ejercicios de mantenimiento o de fortalecimiento.

- ¿Y la temporada?
- Va de octubre a marzo y ahí sí que desapareces del mundo. Solo hay esquí. Solo paré cuatro días para Navidad. Viajes, entrenamientos, competiciones. La competición es una experiencia importantísima, pero a nivel de volumen de entrenamientos es mucho mayor la carga en la pretemporada, claro. Además, pensándolo fríamente, te preparas durante mucho tiempo para una carrera que no llega a dos minutos. Por eso es importantísima la psicología, prepararte mentalmente para ello, para no fallar en los últimos segundos o en los primeros en la salida.

- ¿Hay posibilidades en España de seguir tu ejemplo?
- Hay buenas pistas, algunos buenos entrenadores. En calidad somos bastante buenos, pero nos falta cantidad. Hay muy pocas pistas de descenso homologadas porque se necesitan muchas cosas: seguridad, que te cierren la pista a tí sola para entrenarte. Es muy costoso para equipos pequeños.

- ¿Falta mucho en España?
- Estamos lejos, sí, de esa estructura más o menos ideal porque el coste que se requiere para que una corredora se debería multiplicar por todas las participantes, y no hay suficiente para ello.

- ¿Ya piensa en Sochi 2014?
- Queda un año todavía y pueden pasar un montón de cosas. Mi cabeza está en disfrutar de este momento y en el próximo fin de semana. En la siguiente prueba puntuable de la Copa del Mundo con Descenso y Slalom gigante.

FUENTE: Nevasport

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